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Son muchas las "Leyendas Negras" que rodean estos temas pero, una controversia tan grande como la que mueve la Adivinación o la Videncia, no lo mueven otros títulos, los cuales, junto a este, forman el ámplio abanico de los "esotéricos".
Es cierto que se han povocado muchos abusos y como en todas las profesiones y oficios hay estafadores y charlatanes pero, no es real ni justo que, a todos, nos metan en el "mismo saco".
Somos una amplia cadena de personas que, de la forma más honesta posible, trabajamos esmeradamente y con entrega al servicio de cuantos nos puedan requerir. Pero también es cierto que no somos máquinas ni dioses y que en consecuencia, nos equivocamos. Y no solo nos equivocamos, si no que.... ¡Debemos equivocarnos! Quién diga lo contrario, si que está equivocado o engañando a conciencia. Es imposible acertar el cien por cien de una tirada o una sesión, además de no ser adecuado. Y quien afirme que acierta ese cien por cien, está mintiendo.
Por todos es sabido que el Ocultismo, dentro del cual se amparan determinadas Mancias Adivinatorias, deja cabida a la duda y a la decisión de tomar determinados caminos. Esa es nuestra parte de apredizaje o sabiduría en nuestra vida. Es decir, "errores" necesarios para nuestra evolución.
No sería correcto en consecuncia, aunque se pudiera, que "nos lo dieran todo hecho".
Los sistemas de adivinación, no te lo dicen todo. O cuanto menos, al interpretre, no le llega toda la información. De otra forma... Mal iríamos!!!!!
Ello querría decir que, como seres humanos y entidades propias, no tendríamos derecho a decidir absolutamente nada de cuanto sucede en nuestra vida, con lo cual, habríamos perdido esa "propia identidad". Y eso, por lo que a mi me parece, creo que afortunadamente, no es así.
Personalmente pienso que, aunque existen cuestiones que nos llegan marcadas por destino, como por ejemplo la muerte, los accidentes, las enfermedades, la suerte o la felicidad o infelicidad que podamos sentir en el amor o los afectos, hay otras muchas cosas (sobretodo en el espacio más corto o inmediato de tiempo) que sí podemos manejar y decidir en nuestro día a día. Esas cuestiones, con el tarot, acostumbran a verse con mucha claridad.
Quizás sería más correcta la práctica adivinatoria que se está aplicando, si pudiésemos justificar o aclarar de qué espacio de tiempo estamos hablando. Sin embargo, eso, también queda muy confuso en cualquier lectura de cartas, posos de café, bolas de cristal o cualquier otro sistema que utilicemos como herramienta de videncia o adivinación.
Podemos sentir cercanía en las imágenes y sensaciones. Se pueden captar con claridad frases y olores. Podemos incluso sufrir el dolor físico o el sentimiento que nuestro cliente, amigo o confidente tiene en ese momento. Dar descripciones de lugares o personas, las que están y se conocen o las que están por venir. Pero aseverar que lo que estamos percibiendo se cumplirá en "tal año" o en "tal otro", es demasiado aventurado y eso hay que avisarlo, no se "juega" más limpio por decirle a un cliente todo cuanto quiere escuchar, o dar rienda suelta a nuestra arrogancia, asegurando que cuanto decimos es inamovible. Hay que saber ser humildes y decirle la verdad de lo que se siente, aunque ello no guste y corramos el riesgo de que el cliente salga de nuestra consulta ofendido y mal-humorado. Las verdades, no siempre agradan. Eso si, dichas con tacto y dando las opciones de salida que, a buen seguro, surgiran en la sesión.
Tampoco podemos asustar al personal con problemas o buscar salidas inexistentes, respecto a las cuestiones que les llevan a consultar. El tacto, la intuición y la psicología, son herramientas muy útiles que deben ser utilizadas con mucho tiento para no hacer daño ni tampoco en beneficio propio. Quienes consulten, deben salir tranquilos aunque quizás apenados o poco de acuerdo con las cuestiones que se hayan analizado. Estamos para orientar y ayudar. No para confundir, abusar o decir lo que quiera escuchar. Creo que ese debe ser el lema de un buen Adivino. Sinceridad y Tacto. Yo al menos llevo más de diez años funcionando de esa manera y jamás he tenido ningún problema.
Mi tienda está totalmente legalizada y tengo hasta hoja de reclamaciones a la vista, como la ley indica. Hace tres años que no subo el precio de la consulta porque considero que en estos momentos en los que el euro nos ha invadido en Europa, son muy didíciles y complicados para todos y entiendo que mi "don" (que no es distinto al de muchas otras personas") debe estar accesible a todos cuantos me requieran. Pero lo que evidentemente no puedo hacer si pago unos impuestos, un alquiler y me dedico solo a esto es, no cobrar como en la Edad Media hacían los "adivinos". Ellos, en esos tiempos estaban mantenidos en los castillos y palacios de las ciudades, villas y pueblos y no precisaban de cobrar sus servicios para mantenerse y comer cada día, porque ello, nunca les faltaba. Ahora las cosas no son así.
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