TERAPIA DE LA ARCILLA Y DE LAS PIEDRAS.

Junio 6, 2010

Los peregrinos del Camino de Santiago usaron barro y arcilla para hacer curas locales. Normalmente arcillas blancas o barros mezclados con aceite o miel.

Este remedio se usaba para sanar grietas en los dedos de los pies, rozaduras, heridas, eczemas de todo tipo, golpes y torceduras ántrax. Las proporciones utilizadas de cada elemento y las formas de aplicación, dependían de la dolencia a tratar.
Igualmente podía ser una forma de cataplasma fría que, de ungir ungüento para las heridas.

Entre los siglos X y XV tomaron auge las curas con piedras areniscas y piedras calizas. Ellas especialmente se emplearon como auxiliares para calentar el cuerpo, los pies.
Para ello solían coger una piedra de arena con forma cuadrada o rectangular, y la ponían un calentar al fuego. Luego, cuando ya estaba muy caliente, la envolvían en un paño y la ponían bajo la planta de los pies.
Fue esta técnica muy utilizada por los caminantes y peregrinos alemanes, polacos y franceses por la creencia de que a demás de calentar el cuerpo, el contacto de la piedra con la planta del pie fortalecía el mismo y facilitaba el poder soportar la caminata del día siguiente.

Para la buena circulación de las manos se usaban piedras de menor tamaño que calentaban igualmente en el fuego hasta altos grados.
Se decía que las piedras calentadas al amor de las ramas de hayas, daban salud y fuerza, protegiéndolos de las enfermedades.
Este tipo de piedras se suelen encontrar en las orillas de los ríos y riachuelos de todas partes del mundo y por sus formas y consistencia guardan durante mucho tiempo el calor.
Las areniscas y con formas de huevo, eran usadas para las manos y la conservación de la temperatura duraba menos que en las calizas negras y duras, las cuales lo conservaban más tiempo.

Hoy en día este tipo de terapia se sigue utilizando en balnearios para activar la circulación sanguínea de nuestro cuerpo y se la denomina Terapia Isotérmica.